Como en la mejor novela mexicana o como en la peor comedia romántica Fernando siempre veía caer la lluvia sobre la hierba parado al lado de su ventana.
Era un acto casi por inercia el salir corriendo abalanzándose hacia la puerta. Como en la peor persecución, o como en la mas esperada de las citas.
Era un misterio hacia donde la noche lluviosa lo llevaba, hasta que me di cuenta de su destino. Tenia un encuentro obligatorio con el recuerdo.
...Solo estaban ahí, los dos, mojados, el uno para el otro. Nadie sabe como hicieron que sus mejores momentos sean bajo la lluvia. "¿Será la necesidad del abrazo calentito del ser querido?" "¿Será que sus labios saben mejor fríos?" "¿Será que sus ojos brillan más?" El no lo sabe, pero no siente la frialdad del agua que cae sobre el, ni la molestia de las gotas sobre su cara.
Hasta que tu recuerdo se va de su imaginación y vuelve a su realidad. Solo, recordándose, añorándote, como en los viejos tiempos.
...Mete las manos a los bolsillos y vuelve a lo de siempre, a lo de todos los días lluviosos, a querer frustradamente hacer cualquier cosa por estar con vos.
Todavía se le hace difícil aceptar y hacerse a la idea de tu partida o a la idea de verte, pero no tenerte. Eso lo se yo, porque todo el año, en la lluvia, en el frío, en el calor. Me siento como Fernando...
Pobre Fernando. Yo también me sentí como él alguna vez.
ResponderEliminar...pobre fernando...
ResponderEliminarpobre vos...pobre yo...
me voy a dormir... me dolio el alma...