martes, 14 de julio de 2009

Mientras tomaba su café


Tomaba su café caliente para calmar un poco el frío que sentía mientras disfrutaba de la luna que ofrecía la espectacular noche invernal.
-“¿Querés que te traiga algo para abrigarte?”- Le preguntaba su marido, amable, como antes de casarse hace 49 años. Aunque ella ya se había acostumbrado a lo descomedido de Don Nicanor desde los 17 años.
-¿Qué te pasa?” – Le preguntó ella asombrada ya que las únicas dos veces que se había comedido a algo había sido... La primera, para llevársela a la cama y la segunda, cuando le pidió matrimonio. Y es que esa era otra de las cualidades del señor, que sabia disimular muy poco. Hasta que luego de tantas vueltas, coloreada e insistencia de doña Piedad, se animó. Era la explicación a 16 años sin tener relaciones sexuales (aparte de las ya obvias por la edad).
El señor, todavía amable y respetuoso tenia una relación paralela desde hacia 18 años, pero que ya había dejado y que sin embargo, ocupaba su corazón y llenaba de pensamientos su cabeza. Aunque eso, obviamente no se lo dijo a su esposa.
La única reacción de doña piedad fue llorar, y más que el hecho en si de vivir engañada durante mucho tiempo; el miedo a lo desconocido, a la soledad la embargaba.
No dijo nada, no hizo nada, no demostró maldad alguna. Todavía no sabemos si por gratitud o por miedo.
Contraria a cualquier reacción causa-efecto doña Piedad, no le pidió que se fuera, ni que se quedara. Simplemente lo dejo ser y decidió hacerse la opa con cualquier asunto referido al tema… Ella trata de disimular que nada paso. Aunque en silencio sigue acordándose de las palabras de Don Nicanor, cuando este después de muchos años se le acerca todavía con el sentimiento de culpabilidad que le invade.
Los que la conocemos todavía nos seguimos preguntando si haya tenido la misma reacción y ya haya tomado la misma decisión, si hubiese sabido que con quien su marido la engañaba durante muchos años, era el amigo con el que miraba fútbol todo los viernes, mientras ella tomaba su Café.