miércoles, 17 de junio de 2009

Miranda


Todos nos damos la vuelta.

Era Miranda, que como todos los días llegaba al salón de clases llamando la atención. Por su belleza, su sonrisa, su pelo, su perfume sabor a jazmín y bueno, simplemente porque era ella. Llegaba tarde. Su pequeño primogénito, Mario, se despertó con calentura y “fregaba” desde temprano.

Los varones del salón, siempre preocupados (según ellas), siempre dispuestos a ayudarla intervinimos para que la vieja frustrada que tenemos como docente la deje pasar. Entra a la clase y volvemos a meternos en el tema, aunque Alejandro, el más soñador del curso continuó observando a Miranda.

Si tan solo ella supiera que en el tendría al mejor padre para su hijo… Pero ella anda ciega, ¡no habla con nadie! “¿será muda?” “Pa` mi que es alzada” “antes hablaba con todos” …las voces e los otros que no saben nada de ella.

Laura, la que se muestra siempre como la más vivás, la mejor alumna, la mejor en todo ¡Hasta en los chismes!, la persigue a la salida para tratar de saber algo de ella junto a sus amigos, dos, los más fashion del salón. La siguieron hasta su casa y ¡sorpresa! “no había sido de buena familia”.

“veremos que más le pillamos a la camba” dice Willan, ese, el que tiene una mezcla enfermiza en su personalidad entre fashion y under. Mientras, salían y entraban mujeres y hombres aparentemente tomados.

“Señora Disculpe, ¿quien vive aquí?”, pregunta Stefanie, la tarada un poco traumada que siempre viste de rosa, de esas que nunca faltan en los salones de clases. “es un putero niña” responde la señora sin mayor miramiento.

Al otro dia, como era e esperarse, ya todos los compañeros sabíamos y así se fueron tejiendo algunos rumores. Algunos falsos y otros que no estaban muy lejos de la realidad – “vos sabés algo?” me pregunto Laura, “vos hablabas con ella”,“sí, pero la ultima vez que hablamos fue en el junte de despedida del año pasado” recuerdo.

Maria, la chica callada que siempre habla solo con Miranda y con la que solo habla Miranda, por fin se cansó de tanto chisme y contó.

La chica de plata, dulce, amable, sencilla que habíamos conocido hace un año había sido violada por un amigo suyo cuando el la llevaba a su casa… Su madre, de estas viejas copetudas moño alto de sociedad no soporto la vergüenza y le pidió abortar. “Miranda por supuesto no acepto” contó indignada Maria. Así que tuvo que irse de su casa. “¡No podés! Que vieja de mierda!” dice Stefanie. “¡No!”, dice Diego, “que hijo de puta el”. Pobre Diego, es mi mejor amigo. Pero no lo juzguen, el no sabe que el hijo de puta soy YO.

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